sábado, 29 de octubre de 2016

BATALLA DE CASTILLON....LA ULTIMA BATALLA DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS




Esta batalla, no muy conocida, librada el 17 de julio de 1453, fue la última batalla de la Guerra de los Cien Años. En ella se enfrentaron los ejércitos inglés por una parte y franco-bretón por la otra. Como una de sus mayores características se encuentra que probablemente fue la primera batalla documentada en la cual la artillería móvil demostró ser el factor decisivo.
No puedo referirme a la batalla sin primero mencionar el contexto de la misma. Para eso vamos a remontarnos a los origenes de la guerra:
En 1137, el último duque de Aquitania murió. Su hija Leonor se casó con Luis el joven, el futuro rey de Francia, pero su matrimonio se anuló al poco tiempo. Poco después, en 1152, se casó con Enrique Plantagenêt el futuro rey de Inglaterra. Por lo tanto Aquitania adjunta a la corona Inglesa también era un vasallo del rey de Francia.
Tras la muerte de Carlos IV, y con la ausencia de un heredero, gracias a la antigua Ley sálica, Felipe de Valois es proclamado Rey en 1328. Posteriormente, el rey toma Aquitania y  se conduce a más de un siglo de conflicto entre los dos países.
Para comprender los sentimientos de la población de Aquitania(región en donde se desarrolla la batalla), hay que reconocer que el largo dominio de Inglaterra (300 años), no trajo consigo ni la miseria ni la opresión. Por el contrario los reyes de Inglaterra le concedieron autonomía y oportunidad a través de las cartas no-intervencionista de las comunas. Así el comercio fue el núcleo de la estrecha relación que une Aquitania y la corona Inglesa.
El ducado de Aquitania se supone creado en el año 675 a la muerte de Childerico II, si bien su cronología es confusa antes del año 877 siendo en ocasiones considerado como un reino o un ducado. En ese año el Reino de Aquitania se divide en dos ducados, el de Gascuña y el de Aquitania (que posteriormente pasaría a denominarse de Guyena). Los dos se reunificarían en 1058 aunque el nombre de Guyena se seguiría usando ocasionalmente para identificar el ducado.


Francia durante el reinado de Carlos VII

Lograda la reconquista de Normandía en 1450, Carlos VII de Francia envió al teniente general Dunois a reconquistar Guyena (Aquitania). El militar reunió un gran ejército y logró el objetivo que le había sido ordenado en 1451.

La rápida campaña de reconquista culminó el 30 de junio de 1451 cuando los franceses entraron victoriosos en la capital gascona de Burdeos. La estrella inglesa en el conflicto parecía a punto de apagarse y la dilatada Guerra de los Cien Años se acercaba a su fin. Sin embargo, luego de trescientos años de dominación inglesa los habitantes de la ciudad se consideraban ya —y en los hechos lo eran— ingleses. En consecuencia, enviaron una embajada a Inglaterra y exigieron al rey Enrique VI que volviera a capturar la ciudad. Estaban disconformes porque los nuevos señores franceses pretendían regular el comercio y cobrarles impuestos inusualmente altos para financiar el esfuerzo de guerra.

Ofensiva Inglesa:
Enrique VI consciente de la importancia de  Aquitania envió a Sir John Talbot para recuper el territorio perdido.El 17 de octubre de 1452 Talbot desembarcó cerca de Burdeos, comandando una fuerza de más de 3.000 hombres de armas y un grupo de experimentados arqueros.
Después de una rápida campaña Burdeos cayó el 23 de octubre 1452( Los propios habitantes de la ciudad le abrieron las puertas al ejército). Una vez más Castillon está bajo dominio Inglés.

Contraataque Francés:
A lo largo del invierno, Carlos VII de Francia decidió actuar: reunió a sus ejércitos y los preparó para efectuar una campaña punitiva y recuperar Burdeos.
El ejercito conducido por Juan Bureau avanzó a lo largo del valle de Dordoña y tomó Gensac el 8 de julio de 1453, después ordenó a su ejército oriental que pusiera sitio a la cercana ciudad de Castillon (hoy Castillion-la-Bataille), sobre la orilla del río Dordoña, obligando a Talbot a abandonar su plan original, que consistía en hacerse fuerte en Burdeos y resistir allí un asedio. Ante las novedades, el comandante inglés tuvo que abandonar la ciudad y dirigirse a Castillon para intentar levantar el sitio.



Los dos comandantes:
Juan Bureau:
Como fue común en la Guerra de los Cien Años, el ejército francés no tenía un mando unificado. El comando nominal pertenecía a Juan de Blois, conde de Périgord, vizconde de Limoges y conde de Penthievre. Blois era bretón.
Por encima de todos ellos (salvo la autoridad política que detentaba Blois) mandaba el experimentado ingeniero militar Juan de Bureau, a quien acompañaba su hermano Gaspar como jefe de artillería. Como era usual en aquellos tiempos, el jefe de ingenieros comandaba los asedios y los sitios. Blois y los demás, según correspondía a la nobleza, mandarían sobre la caballería pesada.

John Talbot:
El comando del ejercito inglés había sido entregado a John Talbot, primer conde de Shrewsbury. El comandante inglés tenía más de 70 años, pero era un veterano duro y competente.
Hijo del conde de Talbot, combatió en Gales y en Irlanda. Se destacó en las guerras contra Francia siendo hecho prisionero en Patay y conquistando, tras su liberación, Clermonty el Pays de Cau.

Preparación:
Ante el grave problema que representaba el ejército enemigo que lo acechaba, Talbot pidió y obtuvo refuerzos. Se le entregaron otros 3.000 hombres al mando de su hijo, el señor de Lisle, que, sin embargo, seguían siendo insuficientes para hacer frente a los miles y miles de franceses que se agazapaban en las fronteras de Gascuña. Muchos gascones  se unieron también a Talbot.
Convencido de que debía abandonar Burdeos para ayudar a defender Castillon(que estaba sitiado por los franceses), Talbot hizo una vez más gala de su conocida agresividad y rapidez de decisiones. Abandonó la ciudad en la madrugada del 16 de julio comandando una fuerza avanzada de jinetes, a la que seguía una gran masa de hombres de armas a pie. Con este último grupo se desplazaba su artillería. Sus fuerzas totales al salir de Burdeos consistían en aproximadamente 6.000 soldados ingleses apoyados por los ya mencionados 3 millares de gascones.
Mientras tanto el ejército francés se estableció  al este de Castillon en la orilla derecha del Dordoña.
El sitio seleccionado tenía ventajas innegables. En el norte limita la Lidoire, un pequeño río con orillas escarpadas. En el oeste, el sur y el este, un foso rodeaba la ciudad suficiente para desalentar al atacante. Construido en tres días de acuerdo con consideraciones tácticas de Vauban, el foso tenía salientes, permitiendo el fuego cruzado. Protegido por una pendiente y reforzados por troncos de árboles, se presentaba como un gran problema para la caballería Inglesa.
Despues del foso, el campo era de 200 a 300 m de norte a sur y 600 m de oeste a este. Frente a ello la llanura se extendia de 500 a 600 m del río Dordogne por el que se podía cruzar sólo en un vado, el Pas de Rauzan.

Pas de Rauzan
Pas de Rauzan
Si el enemigo venía desde el norte, se enfrentaba con la Lidoire, un obstáculo difícil de atravesar, justo al lado del campamento. Si venía del oeste, no podía ser totalmente extendido delante del borde angosto del campo (200 m), si venía del sur, el campo de batalla de la Dordogne estaba bajo el fuego de la artillería francesa.

Primer ataque:
Advertido sobre la llegada de los franceses, Talbot, aguardando en Burdeos, decidió ir en su ayuda. Al llegar a Libourne (ciudad ubicada a orillas del Dordoña)
Talbot llegó cerca del campamento enemigo al amanecer del día siguiente . Descubrió la fuerza de Roualt escondida en un bosque al norte de San Lorenzo y frente al campamento francés, y entabló con ella una escaramuza relámpago que la sorprendió y culminó con numerosos muertos franceses. Los sobrevivientes huyeron a través del bosque y se refugiaron en el campamento de Bureau. Esta acción favorable reforzó la moral de las tropas inglesas.
Luego de una marcha forzada , era imperioso dar a sus hombres un tiempo de descanso y alimentos. Mientras los soldados descansaban, un mensajero que había logrado escapar de la ciudad informó a Talbot que el ejército francés se había dado a la fuga, y que cientos de jinetes abandonaban las fortificaciones y huían. Mirando a la distancia, el comandante inglés pudo observar una enorme nube de polvo que se dispersaba en el horizonte. Talbot ordenó inmediatamente a sus tropas disponibles atacar el resto del ejército francés.

Ataque principal:
Los jinetes ingleses vadearon el Lidoire . Las fuerzas anglogasconas no avanzaron contra el enemigo directamente desde el oeste, sino que rodearon el campamento con intenciones de atacar el eje más largo del mismo, concentrándose en los bancos sobre el río del lado sur.
Al descubrir con sorpresa que los parapetos estaban defendidos por miles de arqueros armados hasta los dientes y más de 300 cañones, Talbot comenzó a pensar que podía haber infravalorado las defensas francesas, pero, sin perder la calma, Talbot ordenó atacar con ferocidad. Los artilleros franceses estaban esperando precisamente eso.
El inglés hizo desmontar a sus hombres y asaltar las defensas al grito de "¡Por Talbot! ¡Por San Jorge!". Inmediatamente los artilleros franceses abrieron fuego, las armas de fuego dispararon simultáneamente. La carnicería fue indescriptible, con los atacantes todos agrupados, incapaces de escapar o esconderse.
Valientemente, los supervivientes se reagruparon. Mientras los cañones barrían a los ingleses con fuego enfilado, en varias partes del frente la lucha degeneró en combates cuerpo a cuerpo. En ese momento la fuerza principal inglesa llegó al campo de batalla, llevando el número de los ingleses una cifra completamente insuficiente ante los números franceses. La defensa de campo francesa podía manejarlos perfectamente, sobre todo teniendo en cuenta que la artillería inglesa se había quedado atrás y nunca consiguió llegar al campo de batalla.

La sorpresa francesa:
Aunque el fuego era mortífero, los ingleses consiguieron combatir hasta un limite. En ese momento, Talbot observó que sus soldados de infantería comenzaban a retroceder. Lo que sucedía es que por el flanco derecho se aproximaba una gran fuerza de caballería enviada por el duque de Bretaña (aunque algunos historiadores posteriores afirman que fue por el flanco izquierdo). Los arqueros franceses, que se habían refugiado detrás de la empalizada después de haber sido derrotados en el bosque temprano por la mañana, salieron ahora al exterior y lanzaron una nube de flechas contra los ingleses que se veían obligados a luchar en dos frentes: estaban atrapados entre los franceses adelante y los bretones por el flanco.



El final:
Sorprendidos entre dos grandes fuerzas enemigas, los ingleses debieron abrirse y retirarse, siendo perseguidos de inmediato por la fuerza principal de Bureau. En rápida retirada, vadearon el Dordoña en Pas de Rauzan, momento en que el caballo de Talbot recibió un cañonazo y murió, atrapando al comandante bajo su cadáver. En estas circunstancias, su escudo de armas fue reconocido por un soldado francés llamado Michel Perunin, quien, atacándolo con su hacha de combate, lo mató instantáneamente. El hijo de Talbot también pereció intentando defender a su padre.

                          
La muerte de Talbot
Dejando muchos muertos en el campo de batalla, los sobrevivientes huyeron, algunos cruzan la Dordogne, otros de huyen hacia el oeste, algunos incluso llegando a Saint-Emilion, otros más escondidos en Castillon.

La capitulación:
El 18 de julio 1543 fue firmado en el castillo de Pressac, en Saint-Étienne de Lisse, el documento de rendición. El cuerpo de Talbot fue reconocido por su heraldo, y sus restos fueron puestos temporalmente a descansar en Notre-Dame de Colle, en el campo de batalla real, trasladado luego a Inglaterra y enterrado en Witchurch. Con Talbot muerto, todas las plazas en poder de Inglaterra rápidamente capitularon y Burdeos se entregó sin derramamiento de sangre.

Consecuencias:

Sociales:
Esta batalla selló la retirada definitiva de los Ingleses y ayudó a establecer la autoridad del rey de Francia. Pero para Aquitania, las consecuencias no eran beneficiosas. Todo lo que había ganado en el camino de la autonomía ha sido puesta en duda y se recuperó sólo un tiempo después. La región perdió todos sus privilegios, y estos se restauraron con dificultades.
No fue sino hasta 1474 que Jean de Foix-Candale les otorgó una carta cuyos términos fueron confirmados y ampliados por Gastón II en 1487, que les permitía ciertos privilegios. Además de todo eso, esta derrota de Inglaterra puso la economía de la región en confusión. El tráfico comercial que durante dos siglos había asegurado la prosperidad de Aquitania disminuyó. Las ventas de vino a Inglaterra no acabaron del todo, pero se redujeron severamente, además estuvieron acompañados por altos cargos y acusados de estar en mal estado. El exilio, voluntario o impuesto, también podría estrechar las filas de la nobleza, sin embargo algunos años más tarde los exiliados voluntarios serían bienvenidos otra vez, y algunos incluso pudieron recuperar las tierras que habían abandonado.

Militares:
En la esfera militar, esta victoria, el producto de una nueva concepto estratégico, destacó el importante efecto terrible de la artillería y el enorme impacto en la caballería, cuando era utilizado en el momento adecuado y en el lugar correcto. No organizadas las cargas de caballería, los ataques con flechas y los combates individuales llenos de coraje, sería impotente e incapaz de poner un campamento francés en peligro. El concepto de guerra relacionados con la Edad Media se derrumbó y demostró su ineficacia frente a las nuevas técnicas y las nuevas armas de guerra.
La batalla de Castillon representa, por tanto, el último hecho de armas de la Guerra, y la primera de la historia europea en que los cañones decidieron el destino de un combate (y de una guerra).
En ese mismo año, el rey Enrique VI de Inglaterra comenzó a manifestar claros signos de demencia, lo que precipitó el estallido de la guerra civil inglesa conocida como Guerra de las Dos Rosas.
Ante esta grave circunstancia, los ingleses debieron retirar sus tropas presentes en Francia y renunciar a todas sus pretensiones territoriales en el continente y a sus reclamos al trono francés. Todas sus posesiones les fueron arrebatadas en escasos meses excepto Calais.
Finalmente mientras Inglaterra se batía en una nueva guerra( de carácter civil) que concluiría con la coronación de Enrique VIII, los reyes franceses tratarían de aumentar su autoridad aprovechando el fin de las incursiones inglesas.

http://mundohistoria.org/temas_foro/historia-la-edad-media/la-batalla-castillon-1453


miércoles, 26 de octubre de 2016

GERARDUS MERCATOR Y LA CARTA GEOGRAFICA


Es el responsable de la más perfecta representación en plano de la Tierra, basada en la proyección de un cilindro tangente al ecuador esférico, e instauró el concepto de 'atlas'
Gerardus Mercator vino al mundo el 5 de marzo de 1512, y la importancia que más tarde tendría a nivel mundial ha sido la responsable de que hoy le recordemos como un gran benefactor 
Mercator, natural de Flandes (Bélgica), es uno de los cartógrafos más recordados. Estudió matemáticas, astronomía y geografía, pero también aprendió grabado. Una de sus primeras aportaciones a la cartografía fue la introducción de la cursiva, que permitía una lectura más clara que la letra gótica, predominante en aquel entonces.
Su experiencia en la elaboración de mapas en Palestina, Flandes y Europa le permitió desarrollar un tipo de proyección cartográfica que hoy lleva su nombre, y que mantiene la líneas de longitud paralelas. La proyección de Mercator se basa en la proyección de un cilindro tangente al ecuador esférico, y fue determinante para facilitar la navegación por mar a aquellos aventureros que en su siglo seguían empecinados en buscar nuevos mundos.

Aunque su mapa fue uno de los más aceptados, no es completamente fiel debido a la enorme dificultad de representar sobre plano la forma geoide de la Tierra. Basta intentar aplanar una naranja para darse cuenta de lo complicado del caso. El número de resultados posibles es infinito y, así, la proyección de Mercator destaca por guardar las formas de los continentes pero no sus dimensiones.
Mercator fue, además, el primero en denominar atlas al conjunto de mapas, y también inició la elaboración del suyo propio. El primero, basado en los mapas de Ptolomeo, se publicó en 1578.
Desde el comienzo de la cartografía, el hombre ha intentado dar una solución al problema de la representación gráfica de un planeta esférico que en realidad tiene más bien forma de pera. Hay mapas con forma de semicírculo, de rombo o incluso de corazón. Sin embargo, ninguno de ellos ha podido nunca ser fiel a la realidad hasta el siglo XXI.


La proyección de Mercator permite a los marineros dirigir el rumbo de la embarcación en largas distancias mediante el trazado de líneas rectas, sin necesidad de hacer constantes ajustes de la lectura del compás

El matemático y geógrafo flamenco Gerhard Kremer pasaría a los anales de la historia por la innovación que en el ámbito de la cartografía significó su representación cilíndrica, directa y conforme de la esfera terrestre, a la que él mismo daria nombre: la proyección de Mercator. La imagen que ésta ofrece del globo terráqueo es la de un conjunto de meridianos trazados como líneas verticales paralelas (separadas unas de otras por la misma distancia), y una serie de paralelos horizontales que se van separando progresivamente conforme se alejan del ecuador.
Esta proyección, elaborada en 1569, todavía hoy sirve de gran ayuda a los navegantes a la hora de dirigir el rumbo de sus naves, aunque es menos práctica para construir los mapas del mundo, pues la escala está distorsionada y las zonas más alejadas del ecuador se muestran exageradamente grandes (así, por ejemplo, la extensión de Groenlandia, según la concepción de Mercator, es superior a la de toda Sudamérica, cuando en realidad comprende una superficie menor que la de Arabia Saudí).

A la edad de 24 años, Mercator era ya un soberbio grabador, un destacado calígrafo y un fabricante de instrumentos científicos altamente cualificado. Trabajó muy estrechamente con su maestro (Gemma Frisius) y con Gaspar Myrica (grabador y orfebre, cuyo taller era regularmente frecuentado por los dos geógrafos). Entre los tres lograron hacer de Lovaina un importante centro de construcción de mapas e instrumentos astronómicos.
La reputación de estos científicos-artesanos fue creciendo paulatinamente, hasta el punto de que el emperador Carlos y les encargaría dos globos, uno terrestre (en cuya fabricación invirtieron unos dos años, 1535-36) y su contrapartida celeste (que acabaron en 1537). Estos mapas mostraban la caligrafía en itálica, libre y elegante, con la que Mercator iba a cambiar por completo el aspecto de los mapas tradicionales que se hacían en el siglo XVI. Al mismo tiempo, Mercator diseñaba el trazado de Tierra Santa, el de Flandes y un mapamundi de dos caras, y en 1540 publicaba su Literarum Latinarum quas Ita/leas cursoriasqué vocant scribende ratio —con su característica escritura cursiva—, una obra de la que además de autor fue impresor.
A pesar de su reconocida contribución al terreno de la geografía (en una época, por cierto, en que el tráfico marítimo con las colonias en el Nuevo Continente era constante) y de la fama que ya se había granjeado entre sus contemporáneos, Mercator es hecho prisionero en 1544 bajo la acusación de herejía (junto con 43 ciudadanos más): su inclinación al protestantismo, así como sus frecuentes ausencias de Lovaina (con el fin de recopilar información para sus mapas) lo convirtieron en sospechoso y en una amenaza para el credo oficial. Tras siete meses en la cárcel, la mediación de las autoridades académicas consiguió liberarle; Mercator pudo entonces continuar con sus experimentos.

En 1552 se estableció en el ducado de Clever (en Duisburg) y, una vez allí, abrió un taller cartográfico con sus propios grabadores y enseguida se convirtió en una figura de renombre. En Duisburg diversificó su actividad, si bien todo su esfuerzo se concentraba en las tareas cartográficas: en 1 554 publicó un mapa de Europa; de 1 559 a 1562 impartió clases de matemáticas en una escuela, trató de reconstruir el árbol genealógico del duque Wilhelm de Cleve y redactó un detallado comentario acerca de la primera parte de la carta del apóstol san Pablo a los romanos; en 1564 completó el mapa de Lorraine y otro de las islas Británicas. Pero lo más importante fue el perfeccionamiento de su ya mencionado sistema de proyección cartográfico, que practicó entre 1 564 y 1 569.
Paralelamente, trabajó en la creación del Atlas, sive cosmographicae meditatíones de fabrica mundiet fabricatifigura, que pretendía reflejar en una colección de mapas la historia del mundo, desde su génesis hasta el siglo que a Mercator le tocó vivir: la primera sección —compuesta por 27 mapas— abarcaba desde la Creación hasta 1568 y llevaba por título Tabulae Geágraphicae CI. Ptolemaei ad mentem auctoris restítutae et emendatae; en el siguiente apartado trazó la disposición geográfica de Francia, Alemania, Países Bajos, Italia y los actuales países balcánicos (a los que él dio el nombre de Sclavcha); por fin, la última parte, que incluía las islas Británicas, sería editada un ano después de su muerte (que le sobrevino en Duisburg en 1594), gracias a sus hijos Rumold y Arnold (fruto de la unión de Gerard y Barbara Schellekens, con quien había contraído matrimonio en 1 534). Las planchas del Atlas de Mercator fueron más tarde aprovechadas por Jedocus Hondius, artífice de la edición del Atlas Mercator-Hondius (de 1606).

La proyección de Mercator
Como adelantaba al principio, se trata de una representación cilíndrica, directa y conforme del globo de la Tierra, realizada por Mercator hacia 1569 (aunque su planteamiento matemático correcto se lo debemos a H. Bond, quien formuló su definición exacta en 1645). La proyección corresponde a un desarrollo cilíndrico efectuado a lo largo de la línea del ecuador. La conformidad se expresa mediante las coordenadas clásicas de la esfera (l, j) y las coordenadas cartesianas del plano (abscisas o X y ordenadas o Y), lo cual se traduce en las siguientes ecuaciones (admitiendo que el meridiano origen constituye el eje de las Y):
X = Rþ
Y = R £= R Log tg (n/4 + Þ/2)
donde R se corresponde con el radio de la esfera modelo y £ representa la latitud creciente. Las imágenes de los meridianos son, en consecuencia, rectas equidistantes paralelas al eje de ordenadas, en tanto que las paralelas se trazan como rectas paralelas al eje de abscisas (imagen del ecuador). De esta forma, se puede reproducir el trayecto de un barco que sigue un rumbo constante. Su defecto radica, repetimos, en la desproporcionada distancia que separa a los paralelos a medida que se desplazan del ecuador a los polos.
De utilidad para los hombres de mar el aspecto transverso de la proyección de Mercator se usa también en la confección de mapas a pequeña escala: es la proyección de Gauss, en la que el ecuador (meridiano central, en la terminología de Gauss) es una recta ortogonal, en tanto que la imagen de los restantes meridianos y paralelos es la de dos familias de curvas ortogonales.
De otro lado, la proyección de Mercator ha servido para diseñar la MTU (Mercator Transversa Universal), muy utilizada en geodesia, y que consiste en una representación cilíndrica conforme transversa, pero articulada sobre un elipsoide concreto.
Para formular esta proyección según los parámetros matemáticos, se parte del supuesto de que la imagen del meridiano central es el eje de las Y y que se corresponde con un par de meridianos opuestos, lo cual plantea un problema importante: al ser meridiano central una integral elíptica de Þ, no es posible contenerlo en una expresión finita. Al respecto, se han propuesto dos soluciones: el método del servicio cartográfico norteamericano (que se sirve de unos desarrollos limitados de orden 5) y el método de la doble proyección (primero, la proyección conforme del elipsoide modelo sobre una esfera, y después la proyección de Gauss sobre esa misma esfera)
Como vemos, la repercusión del modelo de Mercator ha sido determinante en el desarrollo de los estudios cartográficos posteriores. En la actualidad se utiliza tanto para navegación marítima como para la aérea.

://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-03-05/gerardus-mercator-el-hombre-que-cambio-nuestra-vision-del-mundo-con-sus-mapas_722557/
http://historiaybiografias.com/mercator/

martes, 25 de octubre de 2016

TRATADO DE UTRECHT Y BOSQUEJOS JURIDICOS DE GIBRALTAR



                            
 El Tratado de Utrecht puso fin a la Guerra de Sucesión. Para dar por finalizada la guerra y permitir que Felipe de Anjou reine en España con el nombre de Felipe V, las potencias europeas que habían apoyado a Carlos, además de prohibir la unión en una sola de las Coronas de Francia y España, reclamarán las posesiones españolas en el continente europeo así como otras ventajas comerciales. De este modo, España era la gran sacrificada de una guerra en la que, en teoría, lo único que se discutía era la herencia de su Corona.
La gran beneficiada en el Tratado de Utrecht será Inglaterra. Además de dar Gibraltar y Menorca a los ingleses, España tuvo que hacer dos importantes concesiones en el comercio con América: el navío de permiso y el monopolio en el comercio de esclavos, el llamado Asiento de Negros.
Además de Inglaterra, Austria se quedó casi todas las posesiones que aún le quedaban a España en Europa. Por su parte, Saboya, pese a su papel marginal durante la guerra, también recibió algunas posesiones.
En el siguiente mapa podrás apreciar dónde se encontraban las posesiones que España perdió tras el Tratado de Utrecht.

11. Mapa de las posesiones perdidas por España tras el Tratado de Utrecht.
Imagen tomada de la página web juanmihistoria
12. Vista de Gibraltar en una pintura de principios del siglo XIX
Archivo de wikimedia commons bajo licencia creative commons.
Como ves, algunas de las consecuencias de este tratado tienen su reflejo en la actualidad: España perdió Gibraltar en 1713 y desde entonces sigue siendo una posesión británica. No ocurrió así con Menorca, que volvería finalmente a manos españolas casi un siglo después.
Por otro lado, tras este tratado España se quedó sin sus posesiones en Europa, lo que la convertía en una potencia de segundo orden dentro del continente. Las pérdidas de Flandes, Luxemburgo y las zonas italianas no fueron a la larga demasiado graves para España, pues aportaban más problemas que beneficios. Sin embargo, las ventajas comerciales en América que se le concedieron a Inglaterra (el comercio de esclavos y el navío de permiso) abrieron una grieta en el monopolio español con sus colonias que traería graves perjuicios a España.




HISTORIA Y BOSQUEJO DE ASPECTOS JURICICOS DE GIBRALTAR...

La Plaza fue ocupada el 4 de agosto de 1704, durante la Guerra de Sucesión española, por una flota anglo holandesa al mando del Almirante inglés Rooke, en nombre del Archiduque Carlos de Austria. La población y guarnición de Gibraltar, que había prestado juramento de fidelidad a Felipe V como Rey de España, tuvo que trasladarse a San Roque, cuyo Ayuntamiento sigue denominándose "Ayuntamiento de la Ciudad de Gibraltar en San Roque". Proclamado Emperador de Austria el Archiduque Carlos en 1711, la Reina Ana de Gran Bretaña pactó con el Rey de Francia Luis XIV el reconocimiento de su nieto Felipe como Rey de España y logró, mediante el Tratado de Utrecht de 13 de julio de 1713, que la Corona de España cediera Gibraltar (artículo X).

El título de soberanía británica deriva, pues, exclusivamente de la cesión de propiedad incluida en el artículo X del Tratado de Utrecht, que se caracteriza por los siguientes puntos:
- sólo se ceden la ciudad y el castillo de Gibraltar junto con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen; España no cedió el istmo, las aguas territoriales o el espacio aéreo supra yacente.
- la cesión se efectúa sin jurisdicción territorial alguna para Gran Bretaña;
- la cesión se realiza sin comunicación alguna por tierra con el resto de España; y
- España tiene un derecho preferente para recuperar este territorio en el caso en que la Corona británica decida darlo, venderlo o enajenarlo de cualquier modo.
El Istmo no fue cedido por España al Reino Unido a través del Tratado de Utrecht, quedando siempre bajo soberanía española. España ha señalado que la mera ocupación continuada por los británicos no cumple los requisitos del Derecho Internacional para la adquisición de soberanía. Así pues, España entiende que la ocupación del Istmo es ilegal y contraria al Derecho Internacional. En cuanto a las aguas territoriales y al espacio aéreo, España no reconoce como propios del Reino Unido otros espacios que los comprendidos en el artículo X del Tratado de Utrecht.

En aplicación del capítulo XI de la Carta de la ONU, el Reino Unido registró en 1946 a Gibraltar como "territorio no autónomo". Desde 1963 Gibraltar fue incluido en la lista de territorios sometidos a descolonización, dentro del ámbito de actuación del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (Comité de los 24). Desde ese momento, diversas resoluciones y decisiones de la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) constituyen la doctrina sobre la descolonización de Gibraltar, cuyos elementos básicos son:
- Gibraltar es una colonia.
- La situación colonial de Gibraltar destruye la unidad nacional y la integridad territorial de España y es incompatible con la Resolución 1514 (XV), párrafo 6, de 1960, sobre descolonización en general. En el caso de Gibraltar, la ONU no ha reconocido el derecho a la autodeterminación.
- La cuestión de Gibraltar debe ser resuelta mediante negociaciones bilaterales entre España y el Reino Unido, recomendadas por la ONU ininterrumpidamente desde 1965.
- En las negociaciones deben tenerse en cuenta los intereses de la población de la Colonia.
- Sólo las NNUU pueden decidir cuando se ha completado el proceso de descolonización de Gibraltar y hasta ese momento, Gibraltar estará incluido en la lista de las Naciones Unidas de territorios dependientes.
 Las negociaciones en materia de soberanía, tal como señala Naciones Unidas corresponden exclusivamente a los Gobiernos de España y el Reino Unido, sin que ello impida, evidentemente, que se deban tener en cuenta los intereses de la población de Gibraltar y también los del Campo de Gibraltar.

GIBRALTAR EN LA UNION EUROPEA...

Gibraltar no forma parte del territorio del Reino Unido, sino que conforme al artículo 355.3 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea es un territorio europeo cuyas relaciones exteriores asume un Estado miembro, el Reino Unido.
El Derecho de la Unión Europea se aplica en Gibraltar con algunas salvedades, entre ellas las previstas en el Acta de Adhesión del Reino Unido, que excluye a Gibraltar del Territorio Aduanero Común y de la Política Comercial Común, la Política Agrícola Común, la Política Pesquera Común, y la obligación de recaudar el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA).
 http://www.exteriores.gob.es/Portal/es/PoliticaExteriorCooperacion/Gibraltar/Paginas/Historia.aspx
http://e-ducativa.catedu.es/44700165/aula/archivos/repositorio/3750/3889/html/22_el_tratado_de_utrecht_1713.html 



LEYES DE BURGOS... AÑO 1512


Todas las disposiciones que se fueron elaborando durante los primeros años de la presencia española en América tienen una importancia fundamental, ya que fueron construyendo una arquitectura jurídica partiendo de la nada y, con harta frecuencia, nos revelan más la intencionalidad de la Corona, que su cumplimiento efectivo. En este sentido, las Leyes de Burgos constituyen una de las ordenanzas más importantes del siglo XVI, al ser punto de encuentro de profundas reflexiones teológicas y encendidas tensiones económicas y políticas. Con el inicio de la encomienda la Corona implantó un sistema de organización que no conllevaba la propiedad territorial, pero aceptaba la utilización del trabajo. La falta de experiencia y el deseo de enriquecimiento rápido de los castellanos hicieron que con frecuencia se extralimitaran, comenzando los malos tratos y penalidades para la población indígena, hasta el punto de que los años 1504 a 1511 se suelen considerar como "lo peor de la colonización española". Cuando en septiembre de 1510 llegaron los primeros dominicos a las Antillas se horrorizaron al contemplar el trato que recibían "los súbditos indios" de la reina Isabel. Un año después, sin ceder ante las presiones de los dos bandos antillanos, la comunidad dominica acordó denunciar públicamente los excesos y arbitrariedades que se cometían. El tercer domingo de Adviento, y ante el Virrey Colón, Pasamonte, los oficiales reales y los encomenderos y pobladores fray Antón de Montesinos describió desde el púlpito con crudeza los malos tratos y abusos a que eran sometidos los indígenas: exceso de trabajo, alimentación deficitaria, falta de cuidados sanitarios, abandono de su instrucción religiosa, etc.; condenando sin paliativos la encomienda y poniendo en cuestión el derecho en el que se justificaban tales atropellos y servidumbre. Un gran gentío acudió a Diego Colón, para que exigiera al prior Pedro de Córdoba una rectificación pública, además de una amonestación a Montesinos por escándalo y difusión de nuevas doctrinas, afirmando que no podían tener indios, cuando los habían recibido del propio Rey. El dominico no cedió, advirtiéndoles que la decisión había sido unánime por parte de toda la comunidad.



Nunca un sermón se ha esperado con tal expectación como el del siguiente domingo. Los vecinos y las autoridades esperaban oír una disculpa pero para su sorpresa, Montesinos fue aún más enérgico y reafirmó la postura de los frailes. El alboroto fue generalizado y no tardó en llegar a la Corte. Además, el Rey, Conchillos, Fonseca, Juan Cabrero y otros personajes de cierta relevancia tenían indios en encomienda, por lo que les afectaba directamente el asunto. Colón y Pasamonte pusieron en conocimiento del Monarca lo sucedido enviándole, además, un resumen de los sermones, lo que sorprendió a don Fernando que de entrada no comprendió la actitud de Montesinos. Si el problema radicaba en el repartimiento, la conducta de los frailes era un acto de rebeldía y desobediencia a la autoridad real. El Monarca ordenó al Virrey y a Pasamonte conseguir un cambio de actitud en los dominicos y, si persistían en su obstinación, su devolución a Castilla. Naturalmente, los frailes no pensaban permanecer impasibles así que fray Pedro de Córdoba y Antonio de Montesinos se trasladaron a la Corte para informar de los hechos personalmente al Rey. Una vez que conoció la magnitud del problema -las enfermedades infecciosas y desde luego los malos tratos habían comenzado a desencadenar la catástrofe demográfica- Fernando el Católico reunió en Burgos a algunos consejeros como Juan Rodríguez de Fonseca, el Doctor Juan López de Palacios Rubios y a los licenciados Santiago y Sosa, junto con los dominicos Fray Pedro de Covarrubias y Fray Tomás Durán y el predicador real licenciado Gregorio. A ellos se agregó Fray Matías de Paz, Catedrático de Teología en la Universidad de Salamanca, por petición expresa del enérgico Montesinos.


CASA DEL CORDON-BURGOS

En el Archivo General de Indias de Sevilla se conservan dos manuscritos que refieren el desarrollo de las discusiones celebradas en Burgos, si bien no son ni mucho menos unas actas; uno lo escribió el Bachiller Enciso, el otro es anónimo. Este último refiere como las opiniones eran tan dispares que tras veinte reuniones no fue posible convertir unos principios generales filosóficos y teológicos en los que estaban de acuerdo en un articulado o un código de funcionamiento concreto. Las Casas nos dice que Teólogos y Letrados alcanzaron un consenso sobre siete principios fundamentales: la libertad de los indios; su derecho a ser instruidos en la fe; la conveniencia de trabajar siendo bien tratados; su necesidad de descansar; su derecho a la propiedad privada -casas y haciendas propias-; la convivencia con los cristianos como medio de conversión; su derecho a un salario justo, en especie, en vestidos y objetos para cubrir sus necesidades. Entonces el siempre pragmático don Fernando resolvió la indecisión reuniendo en el convento de San Francisco de Burgos Fray Alonso del Espinar, Pedro García Carrión y el bachiller Enciso, para elaborar unas normas por las que se gobernaran la vida laboral y religiosa de los indios. Sus propuestas fueron sometidas al análisis minucioso de los Teólogos y Consejeros, quienes las aprobaron, y luego fueron promulgadas por el Rey en Burgos el 27 de diciembre de 1512. Un año después se añadieron algunas precisiones que se conocen como la Moderación de Valladolid de 1513.

Las Leyes de Burgos son un cuerpo legal de 35 artículos de carácter religioso-doctrinal y socio-laboral. En el preámbulo se advierte de que su razón es la conversión de los indios a la fe católica; como el medio más adecuado era la convivencia entre nativos y españoles, el buen tratamiento era imprescindible. Se ordena las construcción de iglesias en las haciendas y en las minas, donde la afluencia de indios es mayor; se especifican los rezos que han de llevar a cabo por la mañana y al atardecer; el encomendero debía velar por la asimilación de la doctrina y el aprendizaje adecuado del decálogo, los pecados capitales y los artículos de fe, comprobando su asimilación con un examen quincenal. Se les recordaba el precepto dominical y la confesión una vez al año; el encomendero se responsabilizaba de que los bautizos se celebraran en la semana siguiente al alumbramiento; además debía llevar un registro de nacimientos y defunciones. Para facilitar el conocimiento doctrinal se elegía un muchacho especialmente hábil por cada 50 indios para que aprendiera el catecismo, a leer y a escribir, y luego trabajara como maestro entre su gente.


PORTADA DE LAS PEIMERAS LEYES DE LAS INDIAS

Se prohibía cargar peso sobre los indios; esto era difícil de lograr porque en América no había animales de carga y en las culturas indígenas eran los hombres y mujeres quienes cargaban las mercaderías y fardos, era pues un elemento cultural arraigado: de lo que se trataba era de que los españoles no lo aprovecharan. Se establecía un periodo de trabajo de cinco meses, al que seguían 45 días de descanso. Otra cuestión primordial era el respeto a sus areytos o bailes festivos y ceremoniales en las fiestas. Los bohíos o casas de palma debían reunir unas condiciones determinadas y capacidad para albergar a una docena de personas; cada uno recibía una hamaca para no dormir en el suelo; se prohibía cualquier maltrato físico o psíquico, de palabra u obra; junto a  las viviendas se les entregaban tierras de labranza en propiedad privada e inalienables, varias aves de corral - doce gallinas y un gallo-, media fanega de maíz de siembra, yuca o mandioca para hacer el pan cazabe que era el alimento básico de su dieta, ajes (fruta), ají o pimienta para sazonar y algodón. Los domingos y festivos se les entregaba una olla de carne guisada, y a los indios que trabajaban en las minas una libra de carne diaria, en razón de la dureza del trabajo físico. Se marcó un presupuesto anual de un peso de oro para su vestido y aderezo. Al cumplir los trece años, los hijos de los caciques mayores empezaban sus estudios junto a los franciscanos durante cuatro años, de modo que a su vuelta pudieran transmitir los conocimientos adquiridos. Nadie podía servirse de indio ajeno ni obligar a las mujeres embarazadas de más de cuatro meses a trabajar en las minas o en los montones o conucos de yuca mandioca, donde no regresarían hasta que el niño tuviera tres años. Por último, se establecía que ningún encomendero podía tener más de 150 indios ni menos de 40.

Naturalmente los visitadores o inspectores jugaban un papel fundamental ya que eran los responsables de su cumplimiento. Debían conocer a los indios por su nombre, y llevar un libro registro de los mismos. Eran nombrados por el Virrey, Jueces y oficiales reales entre los vecinos más antiguos. Había dos en cada pueblo para la inspección de las minas, estancias y porqueros, procurando información detallada de cómo eran tratados y mantenidos. La visita se realizaba dos veces al año, turnándose los dos funcionarios, quienes además de disponer de un ejemplar de las Leyes, debían someterse a juicio por su gestión cada dos años.
Durante la colonización española se generó un amplio cuerpo de legislación indigenista; no obstante cualquiera de esas leyes, ordenanzas, reales cédulas o decretos remitían siempre como primera y más lograda referencia a las Leyes de Burgos. Si a esto añadimos que el Padre Francisco de Vitoria -inspirador del Derecho de Gentes o Derecho Internacional, y con visión muy adelantada a su tiempo respecto a cómo debía llevarse a cabo la colonización y el buen tratamiento de los indios- era burgalés comprenderemos por qué es esencial plantear en su dimensión histórica la relación entre Burgos y el planteamiento y la defensa de los Derechos Humanos.
 http://www.artehistoria.com/v2/contextos/12825.htm

domingo, 23 de octubre de 2016

THOMAS COCHRANE...SUS ARMAS Y TÁCTICAS




Thomas Alexander Cochrane (Lord Cochrane), fue sin duda alguna uno de los mejores y más intrépidos comandantes navales que ha engendrado las islas británicas. No en vano fue la inspiración para crear a Horatio Hornblower y al legendario Jack Aubrey.
Tras concluir una ajetreada carrera al servicio de Gran Bretaña, Chile, Brasil y Grecia; el afamado marino regresó a su patria para restaurar su posición en la sociedad británica, ya que tras la muerte de su padre heredó el título de conde.
Lord Cochrane sabía que si bien Reino Unido y Francia ahora eran países amigos tras la caída de Napoleón; la paz duraría solo hasta que los intereses de ambas naciones colisionasen irreversiblemente otra vez y pronto los viejos rivales volverían a enseñarse los dientes. Por este motivo, ya  en 1811 cuando todavía estaban en guerra, había diseñado un plan que permitiese a la Royal Navy barrer por completo a la flota francesa de un solo golpe.


La batalla de la isla de Aix fue una batalla naval librada entre británicos y franceses entre el 11 y 12 de abril de 1809 en la embocadura del río Charente, al sur de la isla de Aix, Francia. Fue el primer intento de Lord Cochrane de llevar a cabo sus tácticas utilizando buques menores. Y le salió muy bien.

Para hacerlo se concentraría en emplear burlotes, es decir buques que a causa de su larga exposición al mar o averías eran considerados inútiles para la navegación y prescindibles.
Si bien era un elemento que ya era conocido por haber sido empleado a lo largo de la historia,la innovación del apodado “lobo de los mares” consistía en la utilización a gran escala de este tipo de buques y no solo lanzarlos ardiendo como en la antigüedad, sino añadiéndoles lanchas con pólvora y alquitrán.
En términos generales, la idea era causar un terrible daño a cualquier embarcación que estuviera dentro del puerto. Pero para lograr este objetivo, primero debía solventar las defensas que protegen las ensenadas.
Para sortear este obstáculo, propuso lanzar buques viejos o desechables; esta vez de mayor tamaño y repletos de pólvora, alquitrán, más todo tipo de metralla pesada como trozos de cañones o anclas. La explosión resultante podría destrozar las murallas del mar y abrir paso a los burlotes.
Finalmente la operación sería rematada con buques “malolientes”, llamados así por contener  alquitrán y azufre. Estos serían lanzados contra los fortines un día en que el viento fuera favorable a los atacantes; al estallar incendiarían las instalaciones y los gases asfixiarían a cuantos se encontraran allí defendiendo sus posiciones.
Con esta combinación de elementos, los principales puertos como por ejemplo Cherburgo, Brest, Rocheford y Toulon podían ser presa para la armada británica.

La idea puede parecer sacada de la época medieval y demasiado ambiciosa tanto por el número de buques necesarios, como coordinación entre las escuadras. Pero varios estudios realizados por el almirantazgo británico concluyeron que el plan era viable y podría haber puesto a Francia en un gran aprieto.
Lord Cochrane con sus luchas contra Francia, España, Portugal y el Imperio Otomano (actual Turquía) conocía de primera mano los perjuicios que suponían perder una flota para una potencia naval.
Si analizamos con cuidado veremos que es un buen plan, ya que a corto plazo proporciona una enorme ventaja y a largo plazo solo podría terminar con una derrota total, pues los daños que hubiesen sufrido los galos serían graves.
Para entenderlo imaginemos por un momento que ha estallado la guerra y que el plan se ha ejecutado con éxito. ¿Qué consecuencias tendría? Analizando otros precedentes históricos, se hubiesen podido encontrar  con:
  • Los  principales puertos y astilleros inutilizados.
  • Dificultad para reparar cualquier buque en condiciones de navegar.
  • Dificultad de efectuar un contraataque o cualquier otra acción naval de importancia; pues en caso de haber sobrevivido algún buque, difícilmente podría hacer frente a toda una flota.
  • Toda la costa del país queda vulnerable a un bombardeo desde el mar.
  • El país entero expuesto a un desembarco de un contingente armado. Poco probable, pero la ocasión lo permite.
  • La flota mercante vulnerable a un ataque de la Royal Navy o corsarios.
  • Comercio exterior interrumpido, con todas las consecuencias económicas que conlleva. Es decir un encarecimiento de transporte marítimo, por consíguete una subida del precio de algunos productos; pero a la vez un descenso de las exportaciones e importaciones que culmina con una caída de la economía.
  • Bloqueo de las comunicaciones entre la metrópoli y sus colonias de ultramar.
  • Imposibilidad de defender adecuadamente las colonias en caso de ataque.
  • Debilidad de la metrópoli, tanto en poder como prestigio, ante los demás países y sus colonias; con el riesgo de que se revelen.

Si todos estos ejemplos ya parecen terribles por sí solos, habría que sumarle, solo en el peor escenario posible, que otra nación aprovechase la debilidad de Francia para declararle la guerra simultáneamente; por ejemplo un intento de España por recuperar el Rosellón en venganza por la paz de los pirineos de 1659.
Pero la contrarrevolucionaria Francia de Luis XVIII y sus sucesores,se privaron de seguir los mismos pasos que Napoleon respecto a las relaciones con Gran Bretaña; quien por entonces era la indiscutible “árbitro de Europa”.
O sea que el plan nunca fue ejecutado, aunque ello no impidió que fuese retocado durante los siguientes años, como una bala de emergencia en la recámara. Este hecho implicó que fuera un secreto que el mismo Lord Cochrane tuvo que jurar que jamás revelaría a ninguna otra nación; ya que existía el temor de que una idea similar fuera utilizada contra sus ideólogos.
No fue dado a conocer al público hasta 1908, cuando estaba claro que Francia y Reino Unido ya no serían rivales pues a la otra orilla del Rin había aparecido un nuevo peligroso enemigo común, Alemania.
Además, el alto mando no veía con malos ojos la mayor parte del plan; pero si la utilización de los buques “malolientes”, alegando que era una idea barbárica, inhumana e impropia de la guerra moderna (otra ironía de la historia). Igualmente Cochrane lo propuso antes y durante la guerra de Crimea sin éxito.
Por su parte el afamado marino, ya almirante, continuó con sus innovaciones; aunque menos bélicas. Tales ingenios fueron una máquina de vapor rotatoria, un nuevo tipo de lámpara de comunicación de señales entre buques, una patente para la utilización del betún como medio de combustión. Y finalmente, junto al ingeniero Marc Brunel, la creación del túnel de escudo; cosa que permitió la construcción del túnel del Thames.
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